Personalización
Esto no es un diagnóstico ni un rasgo de personalidad. Si te reconoces aquí, es una invitación a explorar con calma otras explicaciones, no a etiquetarte.
Qué es
Se asume una responsabilidad excesiva por un hecho en el que influyeron muchos factores.
Cómo surge y se mantiene
Asumir responsabilidad es una forma de sentir el control: «si es por mí, entonces puedo arreglarlo». La distorsión surge cuando una parte de las causas se convierte en la única. Se sostiene con el hábito de control y con experiencias en las que se culpaba a la niña o al niño por el estado de ánimo o el comportamiento de otros.
Cómo puede sonar
- «Mi amigo está callado hoy; seguramente hice algo mal.»
- «El equipo no llegó a tiempo porque yo lo organicé mal.»
Señales suaves en ti
- El estado de ánimo de otra persona se explica por tus propias acciones.
- Cuesta ver causas que no dependen de ti.
- Aparece culpa incluso sin ninguna acción concreta tuya.
- Te disculpas a menudo «por todo».
Preguntas para un diálogo socrático
- ¿Qué otras causas, además de las mías, pudieron influir en la situación?
- ¿Qué dependió realmente de mí en esta situación y qué no?
- Si se tratara de un amigo, ¿le atribuirías la misma responsabilidad?
- ¿Qué ayuda a distinguir «es mi culpa» de «no tengo nada que ver»?
Ejercicio por tu cuenta
Separar las zonas de responsabilidad
- Anota la situación y tu parte de responsabilidad en ella.
- Enumera las causas que no dependían de ti.
- Formula un pensamiento que describa tu parte y los factores ajenos.
- A lo largo del día, nota el «es por mí» automático y comprueba qué hay realmente tuyo en ello.
Creencias profundas con las que puede vincularse
- ««Si algo va mal, es culpa mía».»
- ««El control solo es posible a través de la responsabilidad personal».»
- ««El estado de otra persona es consecuencia de mis acciones».»
- ««Soy responsable de todo lo que ocurre a mi alrededor».»